por Richard Bardenstein

A pesar de que la atención pública en Israel está casi totalmente centrada en combatir la pandemia causada por el COVID-19, los efectos causados por otro cierre económico y el gobierno inestable, los legisladores israelíes continúan avanzando hacia una legislación que legalizará, o al menos despenalizará, el uso recreativo de cannabis.

En campaña previa a las elecciones generales de marzo de 2020, la tercera en menos de un año, el uso recreativo se convirtió, sorprendentemente, en un tema importante en las propuestas de varios partidos parlamentarios. Si bien Israel ha sido un líder mundial en investigación e innovación de cannabis medicinal, y actualmente tiene más de 70,000 usuarios autorizados mediante prescripción, el uso recreativo ha generado una firme resistencia, particularmente entre las facciones parlamentarias ultraortodoxas y la Policía de Israel. Sin embargo, poco después de la toma de protesta del nuevo gobierno, se presentaron un par de proyectos de ley: uno que despenaliza el uso recreativo, y el otro que establece acuerdos para un mercado de cannabis recreativo regulado similar a los de Canadá, Colorado, California y Massachusetts.

El proyecto de ley de despenalización prevé que no se considerará delito la posesión o venta de hasta 15 gramos de cannabis para uso personal por parte de personas mayores de 21 años, exceptuando a aquellas personas que se encuentran privados de la libertad o aquellos que trabajan en los servicios de seguridad. La posesión de entre 15 y 50 gramos para uso personal, o hasta 15 semillas de cannabis, se considerará una falta administrativa (es decir, no penal) y se penalizará con multa. Bajo la ley actual, la posesión para uso recreativo en cualquier cantidad se considera un delito sujeto a hasta tres años de prisión, pero los infractores por primera y segunda vez generalmente reciben una multa. El segundo proyecto de ley permitiría la venta legal y el uso personal de hasta 15 gramos de cannabis a través de tiendas autorizadas, pero no el cultivo doméstico. Conducir bajo la influencia del THC estaría específicamente prohibido, mientras que el CBD se redefiniría como un suplemento alimenticio.

Los proyectos de ley superaron su primer obstáculo legislativo en junio de 2020, cuando fueron aprobados por el Comité Ministerial de Legislación (Ministerial Committee on Legislation), y pasaron una lectura preliminar en el plenario del Knesset (Parlamento). Desde entonces, un comité interministerial de expertos y abogados ha estado preparando recomendaciones para un solo proyecto de ley, combinando los dos proyectos de ley actualmente presentados, que será patrocinado por el Gobierno como institución. Se espera que esas recomendaciones se presenten a finales de este mes o durante el mes de noviembre de 2020. Una vez que se prepare el proyecto de ley del Gobierno, deberá pasar una primera lectura en el plenario del Knesset, seguida de una revisión en las comisiones parlamentarias, luego una segunda y tercera lectura por parte del Knesset, para su consecuente publicación como ley.

El 22 de septiembre, el “Comité para la Lucha contra las Plagas de las Drogas y el Alcohol” parlamentario celebró una audiencia pública con una sesión de preguntas y respuestas ampliada con George Brauchler, Fiscal del 16º Distrito Judicial de Colorado, para conocer sus opiniones sobre los ocho años de experiencia con un régimen recreativo legalizado.

Brauchler mencionó que él ve la legalización “definitivamente” como la política correcta para Colorado, a pesar de varios errores y problemas en la implementación de las medidas. En su opinión, el mayor error de Colorado fue permitir el cultivo en viviendas sin una licencia. “Comenzamos con la aprobación del cannabis medicinal”, dijo Brauchler, “pero permitimos el cultivo en casa, para lo cual solo se necesitaba el permiso de un médico. Después de un tiempo, descubrimos que los mismos cuatro médicos estaban emitiendo recetas de cultivo en casa para los pacientes. Sin restricciones, se podían cultivar 99 plantas y el mercado se inundó. Había casas que parecían Jurassic Park por dentro, y la Policía no podía entrar ni arrestar ”.

Brauchler explicó la situación espacial de Colorado como el primer estado de EE. UU. en legalizar completamente el uso recreativo, lo que atrajo a productores que vendían ilegalmente su producto en otros Estados, y con ello un aumento inesperado de delitos violentos. La legalización también se correlacionó con un aumento en los porcentajes de personas sin vivienda, el uso por parte de miembros del ejército y un aparente aumento de los accidentes de tráfico que pueden estar relacionados con el consumo de cannabis. Cuando se le preguntó qué habría hecho de manera diferente, Brauchler señaló, además de una regulación más estricta del cultivo doméstico, la necesidad de definir claramente, lo antes posible, cómo se gastarían los ingresos del Estado provenientes del cannabis y de recopilar datos completos y significativos sobre el consumo de cannabis y temas relacionados. También mencionó la importancia de establecer límites en los niveles de THC, restringir el uso por parte de los miembros del ejército y establecer límites sobre la cantidad que una persona puede comprar por día.

La principal incertidumbre que se tiene sobre los esfuerzos de legalización de Israel es si el gobierno actual permanecerá en el cargo el tiempo suficiente para permitir la aprobación de la ley. Se cree ampliamente que el gobierno puede disolverse y que se celebren nuevas elecciones a partir de marzo de 2021, en cuyo caso los proyectos de ley de cannabis se cancelarían menos que hayan pasado su primera lectura parlamentaria para ese momento. Como resultado, uno de los autores del proyecto de ley, MK Sharren Heskel (del partido Likud), ha exigido que las disposiciones de despenalización se promulguen sin demora, mientras que el régimen de legalización total se legislará a su propio ritmo.